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| Los "bicipolicías" y el proyecto de una "nueva fuerza" |
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| Pedalean, en promedio, 80 kilómetros diarios. Tienen entre 20 y 27 años, van al gimnasio dos veces por semana y ponerlos en la calle cuesta unos dos mil pesos. Forman parte de un proyecto que intenta mejorar la relación de los policías con la sociedad civil y cambiar la imagen que la gente tiene de ellos. Trabajan en las calles céntricas y focalizados en la prevención y seguridad de los comercios. |
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"El entrenamiento y el estado físico es muy importante en lo que hacemos. Nosotros pedaleamos cerca de 80 kilómetros por día y tenemos que ir al gimnasio dos veces por semana. Al principio era difícil, terminábamos con dolores en la espalda, pero con el tiempo nos fuimos acostumbrando y hoy esa actividad física es normal para nosotros". Contra todo lo que pueda pensarse, la frase pertenece a un policía de la provincia de Río Negro. Es uno de los diez "bicipolicías" que a diario recorren las calles del centro de Roca y que se esfuerzan en rechazar el estereotipo que asocia a la mayoría de los uniformados con el exceso de peso, la falta de un buen estado físico y la escasa formación.
Tienen, en promedio, entre 20 y 27 años de edad. Son recién egresados de las Escuela de Policía de Sierra Grande o llevan en la fuerza entre uno y tres años. Para salir a trabajar, entre lo que cuesta la vestimenta y la bicicleta, cargan encima unos dos mil pesos. Un dinero que aporta íntegramente la Cooperadora de la Unidad Tercera. De seis que eran hasta principios de año, hoy ya son diez que convierten a Roca en una de las dos ciudades rionegrinas que cuenta con policías que trabajan montados en bicicletas. La otra es Cipolletti.
Trabajan en la calles más céntricas de la ciudad y su trabajo parece focalizado en la prevención y la seguridad de los comercios. Aunque existen como tal desde fines del 98, es desde el 2000 en que parecieron "profesionalizarse" y desde este año en que se incorporaron más uniformados.
"Lo que pasa es que si vos querés algo nuevo, tenés que buscar gente nueva. Si no, tienen inculcado todo lo viejo. Quiero una policía de este tipo, de este accionar. El modelo es el del policía entrenado física y psíquicamente. Es que toda persona que tiene una capacitación en su área, implica un desarrollo de su labor con mayor efectividad", explica pacientemente Héctor Vega, el titular de la Comisaría Tercera y uno de los más acérrimos defensores del objetivo que viene detrás de estos bicipolicías: la concepción de una nueva Policía.
La imagen no es todo
Están bajo un Plan de Capacitación y Entrenamiento Policial, con cuatro objetivos básicos: físicos, técnicos de seguridad, psicológicos y técnicos de bicicleta. "Entre otras cosas, aprenden equilibrio dinámico, resistencia muscular, coordinación, agilidad, conocimientos de distintas artes marciales, de seguridad, de contraataque, de defensa, bloqueos", aseguró Vega. Y justificó la enseñanza afirmando que "son gente que está trabajando en el microcentro de la ciudad, un lugar donde hay mucha gente, por lo tanto debe haber un equilibrio emocional. Los problemas pueden surgir en cualquier lado, pero no es lo mismo cuando hay una masa de gente y está la presión de la observación de la gente, de los gritos. Tienen que tener un conocimiento más profundo de lo que es la autodefensa, por el lugar donde están trabajando".
Todo ello sirve para que Vega empiece a hablar del modelo de un nuevo policía: "de mayor captación de lo que está pasando en las calles, de mayor aceptación entre la gente y a la vez de mayor confianza. Uno que capte el acercarse por parte de la gente y yo creo que lo estamos logrando", dijo, y agregó: "el policía esta muy dejado. La gente está acostumbrada a ver al policía desordenado, desprolijo o gordo y yo no quiero eso".
"Al principio nos cargaban"
Raúl Vázquez es uno de los uniformados que primero confió en que lo de los "bicipolicías" "podía funcionar" y ser "un nuevo intento por cambiar las cosas". Hoy es el encargado del grupo.
"Al principio nos cargaban con una serie de la televisión (Pacific Blue, que transmitía en la región Canal 7 de Neuquén). Pero después la gente se fue adaptando a nosotros y nosotros a ella. Ahora nos ven normalmente; hoy la gente se acerca mucho más que antes. Parece que nos quisieran más, porque tenemos otro uniforme, porque llegamos más a la gente, tratamos de estar en todos lados", se sinceró ante "La Comuna".
Es en la relación con los comerciantes en donde los bicipolicías pretenden marcar la diferencia. "La jefatura nos pide que, más allá de abarcar un radio, charlemos con los comerciantes para ver cómo están, cómo se sienten con respecto a la seguridad, con nuestra presencia. Hasta ahora hemos tenido buena respuesta en la gente", señaló Vázquez.
Y Vega confirma que "de lo que se trata es de que todos los comerciantes conozcan a los 'bicipolicías' y al revés también, que sean un medio y una base de información de los inconvenientes observados en la calle. Por ejemplo, que puedan hablar con un comerciante y aconsejarle la forma de protegerse, si las vidrieras están muy saturadas y no dejan ver para afuera y saber qué es lo que pasa adentro, si hay luz suficiente".
Me gusta ser mujer
María Belén Casado es una de las últimas en incorporarse. Egresó a fines del año pasado de la Escuela de Policía de Sierra Grande y unas semanas después se incorporó a esta división. El suyo parece, en realidad, ser un doble trabajo: ser policía y ser mujer.
"La mirada de la gente es distinta, pero por ser mujer. Igual, eso fue al principio. La exigencia física es la misma que la del compañero que llevamos a nuestro lado", aclaró Casado. "Depende, si el hombre es machista te va a mirar de otra forma, pero no pasa siempre", agregó.
"El hombre tiene que tener de compañera a la mujer, pero no de exposición. Tiene que ser un compañero de labor. Por ejemplo.si tenemos que detener a una persona, la mujer no puede ser un elemento de observación. Tienen que estar al mismo nivel que el hombre", agregó Vega.
El precio de ser bicipolicía
Sin contar el arma que deben cargar encima reglamentariamente, y que es provista por el gobierno rionegrino, los uniformados le "cuestan" a la Unidad Tercera cerca de dos mil pesos cada uno.
El monto incluye, entre otras cosas, una bicicleta especialmente preparada, un uniforme, el polar, las zapatillas, el casco.
La compra de todos esos elementos, necesarios para poner en la calle a cada uniformado, la hace la Cooperadora de la Unidad Tercera, que a su vez administra el dinero proveniente del servicio de las alarmas comunitarias.
Pero fue el año pasado cuando los bicipolicías se convirtieron en el centro de las sospechas y los cuestionamientos. Un grupo de estudiantes secundarios y universitarios denunciaron públicamente que habían sido perseguidos y hasta maltratados por los uniformados en una manifestación. Los responsables prometieron investigar y, en todo caso, sancionar. No hubo mayores novedades.
"Ellos son el semillero y son los que les van a tener que enseñar a los otros policías que vengan", dice Vega. En el medio hay una sociedad que ruega por los cambios.
Vega: "Hay que lograr la confianza de la gente"
Otro de los proyectos que persigue el mismo objetivo que el de los "bicipolicías" parece ser el del llamado "Plan Vecindad". Casualmente, o no, también lleva la firma de Héctor Vega, el titular de la Unidad Tercera.
El plan es sencillo: que los vecinos puedan armar una red de comunicación entre ellos que les permita prevenir el delito y "cuidarse entre ellos". El proyecto ya está en marcha en los barrios "1 de Septiembre" y "Andrade".
Los vecinos conocen los horarios de los más cercanos, los teléfonos de la mayoría y las actividades de casi todos. Ante cada presencia sospechosa, están atentos a lo que pasa y cuentan con el apoyo de la policía. Cuenta el mismo Vega que en Cipolletti, el lugar en donde se implementó antes de su llegada a Roca, el Plan funcionó de mil maravillas. "Logramos reducir el índice de delitos de una forma muy importante", dijo hace unos meses a "La Comuna".
Otros jefes policiales de distintas comisarías de la ciudad se mostraron de acuerdo con la implementación de este plan, pero reconocen que uno de los grandes problemas es la falta de conformación de Juntas Vecinales en todos los barrios.
"Lo de los "bicipolicías" tiene que ser un proyecto en el que nos tiene que ir bien. Y para ello necesitamos capacitar y capacitar", dijo Vega.
"Las pilas y todas las energías están volcadas en esto y ellos deben ser el semillero para el día de mañana enseñarles a otros", señaló Vega.
"Y todo esto se puede hacer gracias a la Cooperadora Policial, son los que me bancan a muerte. Los que mantienen las bicicletas, los uniformes, que siempre nos ayudan". |
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