Didáctico: Entrenamiento juvenil
Pedro Buracioc González, preparador físico.
Entre los 15 y 18 años, el ritmo de crecimiento aumenta. Y eso se grafica en altura, mayor vigor muscular, huesos en plena osificación, sistema nervioso en perfeccionamiento y aparición de la testosterona, hormona con poderoso efecto anabólico natural, fundamental para adquirir fuerza física.
Entrenar a juveniles en estas condiciones de desarrollo consistirá en descubrir y aumentar las cualidades técnicas y físicas; al tiempo las facultades mentales.
Sirvan estos ejemplos:
*Entrenar la destreza, aprendizaje de movimientos cuyo principio fundamental es la repetición de los mismos que conducen a saber dominar gestos deportivos.
*Entrenar resistencia muscular y funcional, esta última aeróbica y/o anaeróbica, acostumbrándolos a exigencias y esfuerzos prolongados.
*Entrenar la velocidad, única capacidad física congénita (se “nace” veloz o no). Debemos lograr hacer menos lentos al naturalmente lento, acrecentando los trabajos generadores de velocidad.
*Entrenar la flexibilidad, donde existen diferencias individuales: De ahí que nos preocupemos para que obtengan la mayor movilidad articular y elasticidad muscular.
* Entrenar la fuerza aplicativa, dirigida hacia zonas y grupos musculares más solicitados, sin olvidar las fuerzas compensadoras en zonas poco solicitadas.
Entendemos que sin aplicar un sistema cuidadoso bien organizado, pocos serán los beneficios obtenidos, dificultando la orientación y selección de futuros deportistas en diferentes disciplinas-hay que recordar que un entrenador juvenil es un educador estudioso e interesado en el desarrollo de todo entrenamiento, que debe llevar un correcto comportamiento, tener ética y amplia cultura general, condiciones inherentes a todo aquel que aspire a la formación de jóvenes deportistas.