La fruticultura: Nuestro futuro
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En la presente temporada de cosecha, distintas opiniones señalan condiciones favorables para que desde la producción, la generación de empleos y la inyección de dinero en los comercios locales pueda pronosticarse una salida, por lo menos estacional, a la recesión que hace meses padece todo el país.
Solo en Roca, cerca de 6.000 personas están trabajando en chacras y galpones en el comienzo de la temporada de cosecha.
De acuerdo a datos del INDEC, en plena temporada los niveles de desocupación son inferiores al 9 por ciento, lo que contrasta con otras regiones del país donde llega a ser del 23 por ciento. Inclusive en la zona, las empresas locales recurren a la mano de obra de otras regiones para poder levantar la cosecha, lo que hizo que en Roca, durante enero, ingresaron en la caminera 11 colectivos con trabajadores "golondrinas".
Desde el sector de los pequeños y medianos productores, el titular de la Cámara de productores de Roca, Osvaldo Calvo, anticipó que el valor del kilo de pera o manzana de calibre 70 al 100, puede llegar a pagarse "hasta 30 centavos de dólar, siendo optimistas".
Según datos aportados por la Cámara en el 2002 el costo por kilo de fruta era de 20 centavos de dólar en tanto a la venta pudo negociarse a 35 centavos, lo que "dejaba un margen de 15 centavos" reconoció Calvo, en base a cálculos realizados en su chacra.
Actualmente existen en el radio de Roca cerca de 12.000 hectáreas en producción, 60% correspondería a las empresas y 40% a 700 pequeños y medianos productores.
La producción frutícola es la principal actividad económica del Alto Valle, con un aporte de casi 300 millones de dólares al Producto Bruto.
Ingresan en concepto de exportaciones 200 millones de dólares, que representan más del 80% del valor de las exportaciones de Productos Primarios y Manufacturas de Origen Agropecuario del Norte de la Patagonia y casi el 75% del total de exportaciones de la provincia de Reio Negro.
En 1939 la producción del valle cubriría la demanda del país.
En 1945 llegaron los primeros frigoríficos y hasta 1967 la mitad de la fruta se embalaba en el valle y se enviaba por ferrocarril a Buenos Aires donde existía infraestructura para conservar la fruta en frío.
En 1966 eran 38 los de toda frigoríficos en la zona en tanto que a fines de los '70 los frigoríficos del Alto Valle representaban más de la mitad de toda la capacidad de frío para fruta fresca del país. Con la nueva ruta pavimentada, los camiones "termo" reemplazaron al ferrocarril, en tanto que el puerto de Bahía Blanca fue sustituido paulatinamente por el de San Antonio, inaugurado en febrero de 1983 siendo hoy la principal salida de frutas frescas.