El canal grande se cobró la vida de otro chico
Una nueva muerte de un menor de tan sólo14 años reavivó la discusión sobre una prohibición que nadie cumple. Hace tres meses murió otro de nueve. Se conocieron proyectos para la construcción de piletones públicos en zonas de la ciudad que no fueron atendidos en su momento por la municipalidad.
Los carteles son grandes y las letras son claras. Dicen "prohibido bañarse". Nadie las respeta y el agua hace lo mismo con muchos de los que allí se bañan.
Le pasó el lunes pasado a un chico de catorce años, hace tres meses a otro de nueve y en los últimos tres años a casi una decena. Murieron ahogados en algunos de los canales de riego de la ciudad. Perdieron la vida sin que nadie pueda hacer algo para evitarlo y sin que nadie hoy parezca estar preocupado por hacerlo.
Menores de edad a los que los mató su propia imprudencia y la ceguera de muchas autoridades que, escudados en una prohibición que no se respeta pero que a la vez nadie vela para que se cumpla, no buscan alternativas para que las muertes evitables en los canales de riego sean cosa de un pasado que nunca tendría que haber existido.

El peor final
Néstor García tenía 14 años y la costumbre de burlar al calor bañándose en el canal Grande.
El lunes pasado caminó junto a un amigo desde su casa en barrio Brentana hasta la zona del canal Grande comprendida entre las calles Buenos Aires y Gelonch. A pocos metros de un cartel que expresa la prohibición de bañarse, ingresaron al agua.
A los pocos minutos la tragedia se hizo presente y la desesperación atrapó a los menores. Néstor no pudo salir del agua producto, se cree, de un calambre, y su amigo, de la misma edad, corrió en busca de ayuda.
Cuando regresó, Néstor ya había sido tragado por el agua y su cuerpo no estaba a la vista. Empezaba así un calvario que para los familiares del menor duró cerca de 70 horas.
Una angustia que terminó, o se profundizó aún más, el miércoles a las 17, 30 cuando los bomberos, que durante los días previos no podían encontrar el cuerpo aprisionado en las profundidades del canal, dieron finalmente con él en la zona de Cervantes.
Un destino parecido tuvo en los últimos días de noviembre Jonathan Verdugo, un menor de nueve años que murió también en el canal Grande, pero en la zona de la calle San Juan.
Poco más de tres meses pasaron desde que su muerte conmovió a todos, pero nadie hizo nada para que su tragedia fuera la última.

Una prohibición inútil
La prohibición es por todos conocida y en el Consorcio de Segundo Grado de Riego del Alto Valle, concesionario del servicio, hacen hasta lo imposible por difundirla. Concretamente , en el artículo 32 del reglamento de riego y drenaje se puede leer que "queda prohibido y será multado el usuario que utilice las aguas de los cauces naturales y canales principales y secundarios sin permiso o concesión de uso". Letra muerta. Como siempre.

La policía, como si nada
Pese a que varios jefes policiales prometieron luego de la muerte del menor Verdugo reforzar con presencia de uniformados la zona de acceso a los canales de riego, poco de eso cambió en los últimos meses. La muerte de Néstor García lo confirma.
"Es cierto que muchas veces por día nos cruzamos con chiquitos metidos en el Canal, y les decís algo, los podés sacar del agua, e incluso llevarlo hasta las casas, pero a los pocos minutos ya están metidos en el agua. Es cierto que para nosotros no es una de las cosas a tener en cuenta cuando salimos a hacer la recorrida, pero en nada ayudan los padres. Hay veces en que los pibes están solos, pero hay otras en que hasta se bañan en familia. Es una locura", aseguró un uniformado a este medio.
En diciembre pasado, desde la unidad Tercera hablaron de intensificar la presencia policial en la zona, pero nada de eso pasó. De hecho, durante el verano que ya está llegando a su fin, los chicos se bañaron allí como si nada.

¿Hay alternativas ante la prohibición?
La prohibición al ingreso de bañistas en los canales de riego no se respeta. La policía circula por las calles aledañas a los canales y, lejos de sacar a los chicos del agua, sigue como si nada pasara. En el medio de todo esto siguen muriendo menores atrapados en el agua, que no da tregua. El próximo paso sería la discusión sobre la conveniencia o no de esa prohibición, pero casi nada de eso está pasando.
"Hoy por hoy, en el Concejo no estamos tratando nada que tenga que ver con esta cuestión. De todas formas, creo que en estos casos se trata de una falla de los padres, que no deberían mandar a sus hijos a bañarse a lugares en donde está prohibido. Yo de chico aprendí que no tenía que meterme y ahora tampoco se lo permito a mis hijos", resumió el Concejal justicialista Carlos Peralta. Así confirmó que por el Deliberante este no es ni fue un tema en discusión.
En la vereda de enfrente habló Horacio Orihuela, de la Asociación local de Defensa al Consumidor. "La prohibición que existe ahora no es práctica, no es lógica. La gente va a seguir yendo porque en Roca no hay piscinas públicas. Hace un tiempo se presentó un proyecto para la construcción de un piletón en en Gelonch, entre San Juan y Damas Patricias para que se pudiera bajar al canal. Acá se busca prohibir para quedarse ellos con la conciencia tranquila, pero se podría llamar a los bomberos para que colaboren, contratar un grupo de bañistas, construir playones en los canales para que la gente se pueda bañar y protegida con medidas de seguridad como estas. Nada de eso se hace porque es más fácil apelar a una prohibición", aseguró Orihuela.
En tanto,Marcelo Spampani, del Consorcio de Riego habló en radio de una propuesta parecida. Aseguró, tiempo atrás presentó ante el municipio la idea de construir un playón en la zona del canal Grande en barrio Norte. "Lo cierto es que no se hace por falta de voluntad política y alcanza conque el municipio,el consorcio y las empresas pongan dinero y se solucione el tema.