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| Empezamos mal |
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Como era de prever, ya el Concejo inició el año sin reunirse como corresponde, a pesar de tener importantísimo temas para tratar, como la fijación de la audiencia pública para la aprobación del presupuesto o el Plan Director y otros que si bien no son tan urgentes, están listos ya para que sean discutidos, como el proyecto de reforma de los padrones circuitales.
El segundo martes de Marzo transcurrirá sin que se hayan reunido. Según el reglamento que ellos mismos votaron, deben hacerlo todos los días Martes. Según la particular interpretación que han hecho en beneficio de su tranquilidad , deben hacerlo Martes por medio. En cualquiera de los dos casos ya comenzaron el año violando sus obligaciones y sobre todo su compromiso con los votantes, que seguramente no deben haberlos elegido para becarlos en su actividad política, como parecen creer ellos, al reunirse solo cuando tiene ganas o algún interés personal o partidario en lo que van a tratar.
Por supuesto tampoco se descontarán de su dieta las sesiones que no efectúen, como exige la ley que establece que se les descontarán las sesiones a las que no concurran.
Poco importan las razones que puedan esgrimir. La obligaciones están para ser cumplidas y en ningún lado se les autoriza a modificar el organigrama de sesiones a su antojo y resolver, como un grupo de amigos, cada semana si tienen ganas o interés en reunirse o seleccionar arbitrariamente los temas que van a dignarse a tratar, sin consideración alguna a las necesidades de los vecinos. La impunidad de la que gozan, debido en parte a que poseen el poder sin que nadie pueda ponerle límite alguno a su uso discrecional, y en parte a una sociedad que no les exige cotidianamente el cumplimento de sus obligaciones y la eficiencia en su función, es un buen ejemplo de como interpreta el poder la oligarquía política argentina: como algo que cuando se tiene permite usarlo a capricho, sin atenerse a normas, obligaciones ni explicaciones a los que dicen representar.
Mientras tanto, Roca sigue esperando por ordenanzas, algunas imprescindibles otras importantes, pero en todo caso las que justifican los 500.000 pesos anuales que gasta el Concejo, necesidad que la politiquería criolla ,que tan bien representan estos concejales, parece no tener un lugar en la lista de sus prioridades e intereses. Eso sí, a la hora de nombrar asesores solo hablan de la importancia de contar con apoyo para la mejor realización de tan alta tarea.
Los vecinos interesados en algún proyecto, mientras tanto, deben someterse al indigno papel de andar detrás de los Concejales, escuchar sus promesas, luego sus explicaciones de por qué se incumplieron, respuestas que, más allá de los detalles, expresa esta forma de concebir la política en beneficio y al servicio de los dirigentes. Lo único que le toca a la ciudadanía en este esquema es pagar sus impuestos para mantener a una casta parasitaria que se lleva, sin aportar nada valioso, lo que el esfuerzo productivo a duras penas puede generar a pesar de las trabas y dificultades puestas por los mismos que deberían estar allí para solucionarlas y facilitar la actividad. |
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