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| Walter Kopecki, un jubilado con suerte |
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| Radicado en Ibiza, el artista plástico de Roca, con alrededor de 4.000 pinturas creadas, nos cuenta la dicha de llegar a los 75 años haciendo lo que le gusta siendo jubilado y viviendo en un lugar paradisíaco del Mediterráneo. Estuvo de visita en Roca y "La Comuna" lo entrevistó. |
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- ¿Cuánto hace que se fue de Roca?
- De Roca me fui en el año 64 trasladado a Buenos Aires por el Banco Nación, donde trabajaba, pero cuando mis hijos se fueron a España empezamos a pensar en ir para allá. Con mi esposa conocimos Ibiza y nos quedamos enamorados. Pasaron unos cuantos años porque, por razones familiares, no nos podíamos ir a vivir pero viajábamos muy seguido hasta que hace 4 años cuando nos radicamos definitivamente, aunque en realidad nada es definitivo en la vida. Toda nuestra familia está allá, nuestros hijos y nietos.
Yo tenía 5 años de vacaciones y los tomé, después pedí una excedencia de 2 años sin goce de sueldo, pero me dieron 2 meses y entonces renuncié. Terminé mis trámites jubilatorios y con la fuerza, la atracción de los hijos y de mi mujer nos decidimos y liquidamos todo. Se perdió como en la guerra, pero valía más la pena lo afectivo que lo económico. Aquí en Roca, estamos pasando un momento feliz. Siempre se extraña porque el terruño es fuerte para uno, y más ahora que se presenta un período muy lindo en la Argentina, una llamita de esperanza.
- ¿Qué pasó con su verdadera vocación, la pintura?
- Después de que uno ha pasado cuarenta y tantos años trabajando y ha conseguido jubilarse, lo ideal es lograr hacer lo que le gustó toda la vida y que se pueda llegar a sobrevivir, pero vivir del arte es muy difícil. Yo tengo suerte. He tenido mucha suerte, ya eliminé la venta de los cuadros por intermedio de terceros, el marchant, ahora están hablando con el dueño del circo y no con los monos y el europeo esto lo adora, el trato directo con el artista.
Aquí en Roca era distinto, cuando venía Alcaraz me vendía todos los cuadros. En una época cuando vivía en Bs. As., traje 38 cuadros y Alcaraz me los vendió todos.
- Sus pinturas, ¿a qué estilo pertenecen?
- Es un impresionismo figurativo no se dibuja en exceso pero impresiona, uno ve lo que es. Se guardan siempre las normas de proporción pero con el mínimun de dibujo. Trabajo con óleo y telas de diferentes tamaños pero prefiero hacerlo en telas grandes porque me reditúa mucho más.
De cualquier manera yo prefiero trabajar por encargo. Un cuadro de 1 x 0,80 sale 200 dólares, teniendo una jubilación de 120, imaginate que no alcanza para hacer una producción propia. Aunque siempre se tiene un pequeño stock. Hay una sola galería en Ibiza que tiene obras mías. En la primera exposición que hice en agosto del ´79 en España, cuando cumplí 50 años, vendimos 28 cuadros en 5 días en esa galería.
- ¿En la Argentina podía hacer eso?
-No, lamentablemente no. En Roca tengo vendidos más o menos 100 cuadros pero en general a amigos, excepto los que comercializó Alcaraz.
En Buenos Aires hacía exposiciones en el Hogar Obrero y también en Bahía Blanca, pero nunca como en España.
- ¿Por qué Ibiza?
- Elegí Ibiza porque allí viven mis hijos, podría haber sido en Menorca, Mayorca, cualquier lugar. Vivimos con mi mujer allí gracias a ellos. El departamento es de mi hija, ella nos mantiene, sino solos no podríamos, pecuniariamente no podemos, pero me voy defendiendo, cuando se vende un cuadro, se sale a pasear.
Mi jubilación es menos de una tercera parte de mi sueldo, con todo lo que yo aporté. Pero yo tengo la gran suerte de tener dos "morrocotudos" hijos que no nos dejan faltar nada.
- ¿Cómo es la idiosincrasia allí?
- La gente en Ibiza es un poco cerrada, pero yo ya pasé el puente, como quien dice. La Isla no alcanza a doscientas mil personas que están radicadas, el resto son turistas. En este momento hay un millón ochocientos, es un centro mundial de turismo famosísimo.
Yo estoy a 500 metros del mar en una de las avenidas principales de Ibiza, con una excelente vista.
- ¿Cómo vive la tercera edad en ese lugar?
- El tratamiento con la gente mayor es bien diferente, vos ves un geriátrico del Estado y salís feliz, mientras que acá es triste, muy triste, se te caen las lágrimas. Allí el trato a los mayores es excelente, yo no pago un duro en ningún medio de transporte local, en los ómnibus no pagamos un centavo, la comida es completa, de 70 a 100 raciones diarias por 4 euros, los tres platos, el vinito y el postre, además se come sano. Los paseos también son notorios. El INSERSO es una asociación para jubilados que tengan más de 60, te anotás y te llevan 15 días por chauchas a Madrid, Valencia, adonde se programen los contingentes. Por 94 euros me fui en avión con mi mujer con todo incluido a Mayorca. Lo pasás bárbaro, te divertís.
Yo por ejemplo doy clases de pintura en un centro para jubilados que pertenece al consejo insular. Enseño a reproducir cualquier tipo de cuadro, de imagen, paisaje, foto. Ahora empezamos al natural , a partir de septiembre, que comienza el otoño con menos calor, porque ahora hace 40 grados y no es agradable. Dos veces por semana dividimos los cursos, en los que están los más adelantados y los que recién empiezan. La pasamos fenomenal, todos tenemos arriba de 60 años.
Empecé hace casi tres años, no se cobra un duro por aprender ni por enseñar, es colaboración total. Pero a fin de año llega la consabida canastita con bebiditas y otras cosas ricas. En ese lugar también hay otras actividades, como taichi, baile, y sin pagar un peso. Hacemos reuniones sociales donde leemos libros, los analizamos, todas las actividades durante el día y los bailes durante la noche. Además se come muy bien en el restaurante y se paga una bicoca. Pasamos unos momentos muy agradables entre nosotros.
A pesar de todo eso, Walter Kopecki cuando puede viene a Roca, va a Bariloche y Buenos Aires a visitar a familiares y amigos, de los que no se olvida y a los que espera en su casa de Ibiza ansioso, presto a recibirlos con los brazos abiertos. |
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