Maduración
La manzana frutal cuando madura llega con su sustancia y tamaño al final del crecimiento y donde más se lo nota es en el color de la cáscara que exhibe a la vista de todos como anunciando que ya está en sazón, al cabo de un período que se repite cada año luego del invierno. En la sociedad argentina, la estación invernal sería la recesión general que nos ocurre desde hace años y como saliendo de ella, se estarían insinuando ahora los primeros signos de reactivación y crecimiento presintiéndose que vienen con calidad menguada por la pobreza.
Porque en la masa poblacional las señales de maduración no son anuales como en las plantas y si nos limitamos a observar en nuestra historia, ellas sucederían por cada siglo de existencia: en el siglo XIX el pueblo maduró en tiempos de la organización nacional con la instauración de la Constitución Nacional de 1853, el siglo XX con la represiva y sangrienta etapa de los golpes militares tras los cuáles en 1983 resurgió una democracia débil y vacilante y hoy en este siglo XXI pueden verse las señales prematuras de otra dolorosa maduración en el descrédito con tendencia a la desaparición de los partidos políticos tradicionales, tanto el peronismo fracturado en tres sectores adversos como el radicalismo aherrojado por las viejas lacras de la corrupción, las sospechas de fraude y el clientelismo.
Aunque justo a la par de esta partidocracia declinante se yerguen contrastables las ideas vecinalistas que no se resignan a perder su dignidad y derechos ciudadanos y así en cada pueblo o ciudad se están organizando para conformar una nueva estructura operacional y administrativa que las diferencie de los decadentes partidos políticos que peligran pasar a la historia como las hojas muertas de una primavera.
Con el federalismo concentrado en la autonomía municipal, reforzada por las Juntas vecinales, las ONGs, las asociaciones intermedias, los movimientos grupales, las fundaciones solidarias y las iniciativas tipo plan Director de Roca, constituyen un conjunto de fenómenos participativos que modernamente canalizados lograran la completa maduración de los derechos cívicos de la sociedad roquense. Como la manzana que toma color y tamaño mientras transcurre su ciclo, así la población con mayor protagonismo en este nuevo siglo, irá aunando fuerzas, creciendo en vitalidad y creando novedosos mecanismos de cohesión social : será el momento que está en sazón para el tan esperado cambio.

Isaías Córdoba
L.E.: 6.197.212

Padre del afectado
Aprovecho la democracia para expresarme de la irregularidades que existe en el comedor de Mosconi. Por citar una, en fecha 17/02/03 mi hijo de 11 años fue a buscar comida al comedor, como no quiso hacer un favor a la señora del presidente del barrio fue agredido verbalmente haciendo uso de sus caprichos y poder de ser la señora del presidente. Además niega dicha comida y expresa negar la bolsa de comida que da el Municipio. Dicha manera de pensar le hace mal a la sociedad o a quien le toque.

Pedro Lagos
D.N.I.: 93.096.884

Lecciones
Hegel dijo que la única lección de la historia es que el ser humano nunca aprende nada de la historia. Postulación certificada por el viejo adagio que atribuye al humano la dudosa sutileza de tropezar dos veces con la misma piedra. Ya en 1824 Barings financió enormes inversiones en la reina del Plata. Medio siglo después los accionistas perdían la camisa, no sin antes embolsar sumas importantes durante cincuenta años.La "City" salvó a Barings por las sagaces maniobras d Nick Leeson. Agobiada de deudas en 1830, Buenos Aires ofreció a Londres pagar su apremio con las Malvinas.
En aquel entonces el Foreign Office declaró ásperamente que las islas se llamaban Falkland y pertenecían a la Corona Británica. No vale la pena abundar ni recordar la triste y desgraciada generación del 80. Así, no estamos ante un fenómeno inédito y hoy lamento por una Argentina violada, cuyo pecado mayor es tener una geografía exuberante y una riqueza natural única. Su fatalidad es ser demasiado apetecible, demasiado deseable.No hay mejor ejemplo de apetito desordenado que la angurria despertada por la ficción financiera en el país. Pero los lloriqueos bancarios no merecen compasión. Quienes invirtieron y hoy derraman lágrimas de cocodrilo, aceptaron un riesgo calculado y ganaron sumas importantes durante mucho años. Todo iba bien hasta que apareció la realidad esa cosa molesta, que está en todas partes y en ninguna, pero que cualquiera podía predecir con un poco de ingenio.Recientemente, después de lucrar hasta la náusea, los bucaneros mundiales mostraron la hilacha; no supieron perder ni agradecer no devolver. Así robaron sin escrúpulos ni vergüenza los fondos de la gente modesta. Dios quiera que todos los ahorristas y los no ahorristas, serios y honrados, aturdidos de explotaciones y abusos, podamos salir de este atolladero airosamente, con dignidad, solidaridad y armonía para bien de todos los argentinos, el amor de nuestros hijos y el honor de nuestra bandera.

Noemi E. Ronchetti
L.C.: 1.961.069